22- Recuerdos de un naufragio La piedad. El agua besaba su naufragio La piedad con sus dedos presionaba la soga cuando una barrica le golpeó el pecho. Ella aferrada con fuerza a los nudos se abandonó al azar. Nadó entre los torbellinos de las sombras Mientras sentía cómo la lluvia llagaba su piel con cada latigazo, Un pedazo de mástil le traspasó el corazón y lloró. CRISTINA VALLE
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